Hoy recordé que hace tiempo escribí algo que salió en verso (casi todo) y de inmediato recordé el día que lo inspiró y lo que pasó ese día: 8 de abril de 2003, frente a las puertas de una fábrica tomada, Brukman. Fue acontecimiento para mí y, lo que es más importante, para muchas otras personas, porque esa fecha fuimos, al menos por un tiempo, una comunidad, un grupo. Quizás hermanados por la violencia de esa tarde, quizás unidos por la esperanza de lo que podía pasar después y por las horas que siguieron. ¿Por qué hoy vino ese texto y esa memoria atrás? No puedo decirlo. Tal vez en algún momento se haga la relación, o tal vez alguien la haga por mí. Sí es así, que me avise.
camino.
Otra vez el cielo sobre mí. Buscando la pared más grande y más blanca que haya
en la ciudad. Porque ya encontré una, pero es la pared de la cárcel. En esa no
voy a escribirte. Y cuando la encuentre, te voy a decir
ahora
que me das la espalda aunque no te lo pido y apoyo mi mejilla en tu piel que
está caliente y mojada
ahora
que el cielo es todo lo que nos mira y que desde todos los años nos estaba
esperando este día y tu espalda y mi cara contra ella
ahora
sólo existe ahora
ahora
nos separamos
pero
antes veo tus ojos y me ves
el
humo se vuelve niebla
y
trato de alcanzarte y te arrastran
y
me arrastran
manos
me toman de los hombros y de los brazos
y
me las saco de encima
sólo
veo tus ojos en la niebla hasta que se pierden
y
te sigo hasta donde creo que estás
todo
es niebla
pasan
corriendo gente y no gente
que
grita y llora y pega e insulta
y
más niebla que hace arder los ojos y la garganta
todo
es la calle porque no se ven más los edificios
ni
los cordones de la vereda
y
se me ocurre que quiero cubrirte los ojos para que no ardan
y
es gris el suelo y todo alrededor
el
humo me llena los ojos
pero
si lloro no es por el humo
sino
porque no te encuentro
te
llamo a los gritos
pero
no sé tu nombre
y
sé que no es el momento de buscarte
pero
qué otra cosa puedo hacer
y
camino y siento los golpes en la espalda
y
corro y creo que corro en círculos
me
libero de bastones y manos como se espantan las moscas
pero
de una mano no me libero
volver
a encontrarte es reencontrarte porque te conozco desde siempre y desde siempre
sos unos versos que sólo una vez leí
noches
sin fin y mañanas de dulce alegría
tus
ojos me miran y la niebla se disipa entre nosotros
deberíamos
correr pero no podemos
me
gustaría sacarte de la calle y llevarte lejos
pero
vos sabés,
todos
los lugares son el mismo en la niebla
entonces
no corremos
y
ya aparecen manos y bastones
y
sé que sólo puedo hacer una cosa
como
puedo acerco mi boca y te quiero decir
te
digo noches sin fin
y
nos alejan pero nos acercamos una vez más
y
me decís dulce alegría
los
dos recordamos mal los mismos versos viejos y pueriles
pero
son los mismos y son nuestros entonces
tu
mano se va y se van tus ojos y tu espalda
me
voy
todo
es niebla otra vez
ahora
estoy solo entre tanto no ver nada
me
arrastran sé muy bien que me arrastran
lejos de vos
que
hacia donde me llevan vos no estás
o
no quiero que estés
ahora
que sólo puedo no ver colores
ni
mis pies veo, así en el aire me llevan
grito
que sólo quiero volver a verte
nadie
me responde
o
me responden, pero no sos vos
entonces
como si nada
antes
de que me encierren se abre el cielo y puedo ver el sol
habrá
preguntas y cielo de grises. Pero eso era el futuro
ahora,
sé que tuve y que perdí
que
sólo tengo tus ojos y tu espalda y a vos que te llevan
hasta
que te encuentre, sólo vivo el presente
ahora
busco una pared donde escribirte, sólo a vos
porque
sólo los que están buscando a alguien leen lo que está escrito en las paredes
blancas
ahora
que el sol está bien alto y no nos están reservadas las noches sin fin ni las
mañanas de dulce alegría. Ahora busco una pared donde escribirte, sólo a vos.
Porque
ya nadie lee lo que está escrito en las paredes
Que hermoso! Me encanta.
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