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miércoles, 12 de marzo de 2014

Lo que se escribe en las paredes

Hoy recordé que hace tiempo escribí algo que salió en verso (casi todo) y de inmediato recordé el día que lo inspiró y lo que pasó ese día: 8 de abril de 2003, frente a las puertas de una fábrica tomada, Brukman. Fue acontecimiento para mí y, lo que es más importante, para muchas otras personas, porque esa fecha fuimos, al menos por un tiempo, una comunidad, un grupo. Quizás hermanados por la violencia de esa tarde, quizás unidos por la esperanza de lo que podía pasar después y por las horas que siguieron. ¿Por qué hoy vino ese texto y esa memoria atrás? No puedo decirlo. Tal vez en algún momento se haga la relación, o tal vez alguien la haga por mí. Sí es así, que me avise. 


camino. Otra vez el cielo sobre mí. Buscando la pared más grande y más blanca que haya en la ciudad. Porque ya encontré una, pero es la pared de la cárcel. En esa no voy a escribirte. Y cuando la encuentre, te voy a decir

ahora que me das la espalda aunque no te lo pido y apoyo mi mejilla en tu piel que está caliente y mojada
ahora que el cielo es todo lo que nos mira y que desde todos los años nos estaba esperando este día y tu espalda y mi cara contra ella
ahora sólo existe ahora
ahora nos separamos
pero antes veo tus ojos y me ves
el humo se vuelve niebla
y trato de alcanzarte y te arrastran
y me arrastran
manos me toman de los hombros y de los brazos
y me las saco de encima
sólo veo tus ojos en la niebla hasta que se pierden
y te sigo hasta donde creo que estás
todo es niebla
pasan corriendo gente y no gente
que grita y llora y pega e insulta
y más niebla que hace arder los ojos y la garganta
todo es la calle porque no se ven más los edificios
ni los cordones de la vereda
y se me ocurre que quiero cubrirte los ojos para que no ardan
y es gris el suelo y todo alrededor
el humo me llena los ojos
pero si lloro no es por el humo
sino porque no te encuentro
te llamo a los gritos
pero no sé tu nombre
y sé que no es el momento de buscarte
pero qué otra cosa puedo hacer
y camino y siento los golpes en la espalda
y corro y creo que corro en círculos
me libero de bastones y manos como se espantan las moscas
pero de una mano no me libero
volver a encontrarte es reencontrarte porque te conozco desde siempre y desde siempre sos unos versos que sólo una vez leí
noches sin fin y mañanas de dulce alegría
tus ojos me miran y la niebla se disipa entre nosotros
deberíamos correr pero no podemos
me gustaría sacarte de la calle y llevarte lejos
pero vos sabés,
todos los lugares son el mismo en la niebla
entonces no corremos
y ya aparecen manos y bastones
y sé que sólo puedo hacer una cosa
como puedo acerco mi boca y te quiero decir
te digo noches sin fin
y nos alejan pero nos acercamos una vez más
y me decís dulce alegría
los dos recordamos mal los mismos versos viejos y pueriles
pero son los mismos y son nuestros entonces
tu mano se va y se van tus ojos y tu espalda
me voy
todo es niebla otra vez
ahora estoy solo entre tanto no ver nada
me arrastran sé muy bien  que me arrastran lejos de vos
que hacia donde me llevan vos no estás
o no quiero que estés
ahora que sólo puedo no ver colores
ni mis pies veo, así en el aire me llevan
grito que sólo quiero volver a verte
nadie me responde
o me responden, pero no sos vos
entonces como si nada
antes de que me encierren se abre el cielo y puedo ver el sol
habrá preguntas y cielo de grises. Pero eso era el futuro
ahora, sé que tuve y que perdí
que sólo tengo tus ojos y tu espalda y a vos que te llevan
hasta que te encuentre, sólo vivo el presente
ahora busco una pared donde escribirte, sólo a vos
porque sólo los que están buscando a alguien leen lo que está escrito en las paredes blancas
ahora que el sol está bien alto y no nos están reservadas las noches sin fin ni las mañanas de dulce alegría. Ahora busco una pared donde escribirte, sólo a vos.

Porque ya nadie lee lo que está escrito en las paredes

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