El cuervo, dice Poe, repetía una y otra vez Nunca Más. El poema lo conocen todos; una y otra vez, nevermore. Nuestro una y otra vez parece una vez cada año. Pero sólo lo parece, porque en Argentina podemos decir Nunca Más el 24 de marzo, y el 31 de enero, el 18 de setiembre, el 20 de diciembre, el 4 de abril, el 20 de octubre, el 16 de noviembre, el 9 de setiembre, el 26 de febrero, el 16 de noviembre.
Hoy, otra vez, alguien muere dos veces.
Una
matado como quien escupe a un costado del camino
una palabra de más o
una palabra de menos
chasquido entre los dientes
que repica cuando toca el suelo
chasquido
de la lengua que junta saliva
de una boca que es un pozo oscuro sin bordes
una
como quien dice ya que
estamos acá,
qué otra cosa se puede
hacer
si para esto vinimos
una,
la primera,
que hace un
muerto
la otra
tan muerto que está
qué se le va a hacer,
todos miran hacia mañana
menos el muerto, que es molesto
que no mira más que el presente
y ni siquiera, si la verdad es que a penas ve
la otra
todo está donde debe
estar
¿dónde? ¿cómo? ¿cuándo? ¿quién?
no está, de ninguna
forma, nunca y por nadie desaparecido,
y esa lógica no convence ni a las nubes bobas mansas
que acostumbran vestir la forma que les dicen que deben
tener
pero igual, se miran de reojo entre sí y no se convencen
porque desde allá arriba sí que se ve
y ellas no vieron nada
porque la vista no les alcanza hasta las cuevas.
Hoy, otra vez, alguien muere dos veces,
La primera,
que hace un muerto
la segunda,
que hace una duda
y a esas no las mata nadie ¡qué contradicción!
ni el plomo ni la tela de algodón
ni el agua ni el fuego
ni la oscuridad ni la luz eléctrica
ni los gritos ni el silencio
no muere
la duda mata,
despacio,
todos los días
un poco más
pero no muere
porque es duda, puntos suspensivos
paréntesis que abre y no cierra
(tal vez este suelo que piso, tal
vez a esta hora, tal vez en este lugar, tal vez esta persona, tal vez después
de esto, tal vez antes de aquello, tal vez porque no, tal vez porque sí, tal
vez si no hubiera, tal vez mañana, tal vez si, tal vez con esta canción, tal
vez este nombre, tal vez golpeando esta puerta, tal vez preguntando por acá,
tal vez junto a las vías, tal vez él, tal vez ellos, tal vez este campo, tal vez esta bala, tal vez si no hubiera estado, tal vez esta llamada,
y hasta el infinito de dolor
y hasta el infinito de preguntar
de buscar saber
de remover aun cuando moleste
porque no hay respuestas
para el muerto que vuelven a matar
hoy, otra vez
Pablo Minini, 23 de marzo 2014
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